SALMO PLUVIAL - Leopoldo Lugones

SALMO PLUVIAL - Leopoldo Lugones

TORMENTA

Erase una caverna de agua sombría el cielo;
El trueno, a la distancia, rodaba su peñón;
Y  una remota brisa de conturbado vuelo,
Se acidulaba en tenue frescura de limón.

Como caliente polen exhaló el campo seco
Un relente de trébol lo que empezó a llover.
Bajo la lenta sombra, colgada en denso fleco,
Se vio al cardal con vividos azules florecer.

Una fulmínea verga rompió el aire al soslayo;
Sobre la tierra atónita cruzó un pavor mortal;
Y  el firmamento entero se derrumbó en un rayo,
Como un inmenso techo de hierro y de cristal.

LLUVIA

Y un mimbreral vibrante fue el chubasco resuelto
Que plantaba sus líquidas varillas al trasluz,
O en pajonales de agua se espesaba revuelto,
Descerrajando al paso su pródigo arcabuz.

Saltó la alegre lluvia por taludes y cauces;
Descolgó del tejado sonoro caracol;
Y luego, allá a lo lejos, se desnudó en los sauces
Transparente y dorada bajo un rayo de sol.

CALMA

Delicia de los árboles que abrevó el aguacero.
Delicia de los gárrulos raudales en desliz.
Cristalina delicia del trino del jilguero.
Delicia serenísima de la tarde feliz.

PLENITUD

EL cerro azull estaba fragante de romero,
Y en los profundos campos silbaba la perdiz.

El libro de los paisajes, 1917

Comentarios

  1. Hermoso este escrito de Leopoldo Lugones.
    Un gran acierto el de postearlo.

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